úes sí, la moda en el vestido, es cultura y además es uno de los reflejos –junto con la comida y el lenguaje- más vivencia les e inmediatos. La moda nos permite agruparnos, identificarnos y definirnos a nosotros mismos de acuerdo a nuestros intereses y aficiones. Este proceso se da sobre todo durante la juventud en donde la conciencia y necesidad de formar parte de un colectivo que no sea nuestra familia o nuestra escuela, se hace presente a través de actitudes visibles a los demás en donde la ropa juega un factor fundamental.
Hace poco un amigo me contaba que a finales de los setenta estaba de moda ir en moto y reunirse en una cafetería de Insurgentes. Muchos entraban a la cafetería ataviados como motociclistas de película gringa y con un casco bajo al brazo aun cuando habían llegado al lugar en metro, en auto o caminando. Sin embargo, quedaba implícito el deseo de pertenecer y la necesidad de ser reconocido dentro de un grupo: “yo también tengo moto”
El caso de los punks, es un ejemplo que vale la pena destacar. Además de la ideología proveniente de un sector obrero y marginal, comenzaron a hacer visible su protesta por medio de su atuendo: pantalones rotos, pelos parados, parches con protestas alusivas. Todo era muy original y disonante del resto de la sociedad, pero lo que fue un grito desgarrador sobre las telas, se convirtió en cortes precisos hechos por famosos diseñadores y todos a masificarse y jugar a ser punks de fin de semana. Es por toda esta carga creativa de sus orígenes que la moda es arte, aunque después se convierta en postal hecha en serie y accesible primero a una élite y luego a la masa que bien a bien, no sabe de dónde procede pero opina que “se ve bonito”
Es la moda una de las manifestaciones artísticas más accesibles a la mayoría de la gente (claro, con su evidente estigma de ropa para ricos, ropa para clase medieros y ropa reciclada para pobres) y que por supuesto, mueve grandes cantidades de dinero en todo el mundo, así que como buen negocio, no se tentará jamás el corazón para enfundar nuestros pies en unos zapatos ergonómica mente imposibles si eso es lo que vende, por lo tanto no le causa ningún reparo que una enfermedad tan grave como la anorexia siga propagándose en aras de tener angulosos percheros en las pasarelas. Volviendo al asunto del dinero que moviliza la industria de la confección, es evidente que nadie quiere quedarse fuera. Así que si Coco Chanel y Versase se posicionaron con elegantes vestidos… ¿Porqué diablos Adidas y Puma no habrían de convertirnos a todos en fanáticos teóricos del deporte pagando cantidades exorbitantes por prendas que supuesta mente se usan para sudarlas a mares?
Por supuesto que también está la posibilidad de quedarse fuera del devenir de la moda, pero es prácticamente imposible. Intenten hoy día buscar un par de calcetines azules en un centro comercial sólo para darse cuenta que el color de la temporada es el rojo y todo va en rojo. O adquirir una falda recta verde y quizá encontremos una y muy cara, porque lo de ahora son las faldas anaranjadas y plisadas. La moda además de todas las frivolidades que ya sabemos, ejerce articulaciones importantes en las conformaciones de las sociedades modernas. Nos obliga en cierta forma a coincidir y hacernos más conscientes de la época en que vivimos. Citando a G. Lipovetsky: “la mayor lección de la moda es que nos hace comprender, en las antípodas del platonismo, que, actualmente la seducción es lo que reduce el desatino, lo artificial favorece el acceso a lo real, lo superficial permite un mayor uso de la razón, lo espectacular lúdico es trampolín hacia el juicio subjetivo”
http://www.loscuentos.net/cuentos/link/563/56334/
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